| Esta es la columna de @BibianoMoreno que tanto molestó a los simpatizantes de AMLO |
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| Editoriales - Nacionales |
| Domingo, 22 de Julio de 2012 20:44 |
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Sábado. 21 jul 2012.- La columna “De troles pejistas y de asesinos seriales”, de Bibiano Moreno Montes de Oca, @BibianoMoreno en Twitter, ha provocado en ciertos rincones de las redes sociales de internet una campaña contra SDPNoticias.com. Algunos simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador la consideran ofensiva y, además, dicen, es la prueba de que este sitio de noticias ya se “vendió”. Lamento que haya gente incapaz de entender el significado real de la libertad de expresión. En SDPNOticias.com se publican todo tipo de escritos políticos. La gran mayoría, a favor de López Obrador. Se da espacio también a textos favorables a Enrique Peña Nieto y a otros políticos del PRI y del PAN. Es lo correcto.
El señor Moreno Montes de Oca, porque quiso, ha criticado a los partidarios de AMLO que suelen recurrir, en las redes sociales, a la descalificación. Podrá gustar o no lo expresado por Bibiano Moreno, pero se le debe respetar su derecho a hacerlo. Los lectores que han querido le han respondido en el lugar dedicado a los comentarios debajo de la columna aludida. Desde luego, las personas que quieran refutar a Moreno Montes de Oca, si quieren hacerlo, tendrán oportunidad de publicar sus artículos en SDPNoticias.com. Reproduzco, solo para alentar el debate, el escrito de Bibiano Moreno que tanto molestó a algunas personas: De troles pejistas y de asesinos seriales Por Bibiano Moreno Montes de Oca (@BibianoMoreno) ¿Recuerdan el Corrido de los Pérez? Se refiere a un tipo que se las daba de muy entrón, pero al que se le frunce el cutis cuando en una parte de la letra se señala lo siguiente: “a los primeros balazos/fue el primero que corrió/”. La referencia al corrido viene a cuento a propósito de los troles que de manera cotidiana escriben sus desahogos en SDP Noticias, cuyo éxito como medio de comunicación se debe a que Federico Arreola volvió plural un portal que anteriormente era sectario a morir. Si la dirección no dispone otra cosa, me gustaría a continuación referirme a los troles pejistas que, intolerantes, no admiten una crítica en contra de Andrés Manuel López Obrador, al que tratan de elevar a la categoría de santo y lo pintan como a un personaje excepcional que se encuentra más allá de las bajas pasiones de los simples humanos. Nada más falso que suponer que López Obrador es alguien fuera de serie: tiene sus defectos y virtudes, pero es obvio que no es ningún santo: es un político más. Ah, pero no se le señalen sus defectos (como el que le adjudicó recientemente El País, por ejemplo), porque entonces sí: los fanáticos pejistas montan en una irracional ira que hace imposible cualquier discusión civilizada. Los troles pejistas actúan de manera irracional porque lo hacen al amparo del anonimato. En cierto sentido, estos violentos seguidores de AMLO actúan exactamente de la misma forma en que lo hacen las hienas, las bestias más ojetes del género animal: se lanza la jauría contra su víctima, generalmente cuando ésta se encuentra herida. A un animal sano no lo atacan por cobardes: no le hacen frente porque evidentemente los supera en fuerza y astucia. Los troles pejistas se dicen dignos, libres, incorruptibles, demócratas y la quintaesencia de la honestidad, pero la mayoría de ellos radica en la capital del país, con fama de contar con autoridades muy corruptas. A menos que sean suecos o noruegos, en cuyos países la corrupción es muy baja, los troles que vociferan en SDP Noticias no pueden andar predicando una moralidad que no practican, pues son tan corruptos como el que más. Asimismo, los troles de AMLO se jactan de ser tan chuchas cuereras que hasta Einstein les viene guango, cuando no pasan de ser unos loros que sólo repiten lo mismo que les dictan sus amos, a saber: el traidorazo Manuel Camacho Solís, el honorabilísimo Ricardo Monreal, el higadazo Marcelo Ebrard Casaubón, el mesías tropical (¡puro ex priísta de pura cepa!) y los demás titiriteros que jalan los hilos en el tinglado. Se lanzan los troles pejistas en contra de los periodistas que no comulgan con ruedas de molinos, a los que acusan de “chayoteros”, “vendidos”, “desinformados”, “indignos” y hasta “vendepatrias” (ah, cabrón, ¿pues cuándo se vendió el país que no nos habíamos dado cuenta los demás mexicanos?), como si ser simpatizante de su “guía moral y espiritual” lo convirtiera a uno en automático en el más objetivo del mundo y sus alrededores. Los troles pejistas sí son unos corruptos de siete suelas, pues sus amos les prometieron becas durante todo el sexenio de AMLO, pero resulta que ahora no les van a poder cumplir. Los “apoyos sociales” en el gobierno del DF no serán suficientes para tantos troles sexagenarios y jóvenes que se aplican con fe en contra de todo lo vaya contra su mesías. Ya en los tiempos del regente (que más bien era reojete) Camacho Solís, el Peje y sus seguidores sacaban buen provecho con sus plantones en el Zócalo capitalino con el mismo cuento de siempre: el fraude orquestado por el mundo entero en contra del tabasqueño. O sea: han pasado los años y seguimos en las mismas: un tipo que no acepta sus derrotas y unos corruptos que, cual Bejaranos que se metía fajos de billetes en todas las bolsas de que disponía, tienen el descaro, encima, de gritar para desviar la atención: “¡Al ladrón, al ladrón!” Pero llegó la hora de abordar un tema más interesante. En la novela El evangelio del mal, un thriller sensacional con una vertiente que aborda la religión desde un punto de vista no apto para los mochos, el autor, Patrick Graham, describe de manera muy clara tres categorías de asesinos: los asesinos en serie, los asesinos en masa y los asesinos relámpago. Me llama la atención la descripción que el autor hace sobre el asesino en serie, cuyos antecedentes invariablemente son los mismos: “Una madre dominante, una violación incestuosa, golpes y novatadas, odio acumulado día tras día. Y el monstruo, al hacerse mayor, mata a los reflejos de sus frustraciones: rubias, prostitutas, maestras jubiladas, adolescentes y bebés. Asesinos que matan a su propio reflejo: los asesinos en serie son rompedores de espejos”. Descartado lo de asesinos en serie (en todo caso, lo que sí hacen es asesinar de manera despiadada a la ortografía y a la sintaxis), los troles pejistas que abundan en SDP Noticias guardan el mismo comportamiento depredador que se describe líneas atrás: rompen espejos como la chingada. Cierto: hay personas que están en desacuerdo con nuestras opiniones, pero al menos lo hacen con tolerancia. El problema, sin embargo, es que esos son los menos: lo que abunda es el fanatismo exacerbado de troles pejistas que ni siquiera pueden aceptar algo tan evidente como lo siguiente: Que López Obrador obtuvo medio millón de votos menos que Miguel Ángel Mancera, lo que deja en claro que el jefe de gobierno electo del DF tiene más aceptación: que aunque haya elecciones locales y federales, las mismas son concurrentes, es decir, participan los mismos funcionarios y los mismos representantes de casilla. Podrán ser diferentes los institutos electorales, pero la votación se da en el mismo lugar y frente a los mismos funcionarios y representantes de casilla. Era lógico que AMLO ganara más votos que Enrique Peña Nieto en el DF, pero resulta que el priísta obtuvo su victoria ¡en 21 entidades federativas!, el PAN en 3 y la alianza PRD-PT-MC en 8. Si ni así entienden los troles pejistas, no hay ninguna duda que eso se deberá a que los ciega su propia ambición y corrupción. Y en cuanto inicie la revolución armada que tanto anuncian, como en el Corrido de los Pérez, van a ser los primeros en correr a esconderse debajo de la camita, aterrorizados de su propia obra. MÁS COLUMNAS ¿Dónde está Monreal? Jaime Cárdenas, muy buen abogado, es aburrido como vocero México, para ser el enano más alto, requiere las prometidas reformas de Peña Nieto Ebrard, controlador, no ignoraba que su representante avaló a Peña Nieto Aquí se explican las razones por las que se reunieron Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Pedro Ferriz, el último mártir de la libertad de expresión... jajaja!
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